Mi último amanecer

Mi último amanecer

Tema: Mascotas
Año: 2018
Ombligo, Inmenso, Pila, Modas, Cucharita
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Y he aquí la chistoria… la misma que la anterior pero un tema establecido.

Como un perrito de nombre Bimbito puede llevar a ver un amanecer único.

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Hoy será la última vez que vea el amanecer.

Acabábamos de despertar de un largo letargo. El covid, la falta de movimiento de la gente por la situación nos dejaba sin alegría, sin caza, sin objetivos. Seguíamos la vida pegados a las creencias familiares, nos movíamos por obligación. Veníamos de familias estrictas, con leyes tan severas que el incumplirlas era marcarse de una sentencia de muerte. Los demás nos veían como unos favorecidos holgazanes, adictos a las modas y al te con cucharita de plata. Si supieran que no era más que fachada.

Éramos la tercera generación, pero disfrutábamos ya de siglos de experiencias inolvidables. El tiempo no era más que un inmenso espacio sin fin.

Las heridas provocadas en nuestro nuevo nacimiento nos unían a la vida y nos recordaba quienes éramos y de donde veníamos, como el ombligo te marca la unión a tu madre.

Y llegó el destape, la lujuria y el alcohol, las noches desenfrenadas donde miles de jóvenes se reunían sin ley. Los enfrentamientos con la policía eran la oportunidad de alcanzar a los rebeldes y jugar con ellos. Su desaparición no sería anunciada y nosotros volvíamos a disfrutar.

Pero la sangre como el alcohol te sube a la cabeza, y la abstinencia de los últimos meses nos hacían ser más sensibles. Sobrepasé la cuota. Éramos 4, tocábamos a 3 por cabeza. Dejé de contar a 6. No estoy triste.

Al menos lo salvé.

La sensibilidad del hambre me llevó a mi ser primitivo. No pude dejar de mirar a ese pequeño perrito. Sentado, esperando que su amo lo viniese a buscar. No lo veía como almuerzo, lo veía como aquella mascota, Bimbito, que dejé atrás el día de mi nuevo nacimiento. Y fue entonces cuando los vi. Una banda de borrachos se le acercó. Aunque podemos ser rápidos, la sorpresa me impidió moverme suficientemente rápido. Pero esa fue la primera y última patada que darían.

No somos los salvajes que se ensañan a mostrar en las películas. Los hay, pero la mayoría de nosotros somos pacíficos. Sabemos que debemos ser cautos ya que, la sobrepoblación nos haría morir de hambre. Por eso desde hace mucho tiempo no ha habido ningún nacimiento. Con mi muerte, alguien será agraciado.

Y ese alguien lo elegí yo. Mi último acto.

Elegí a Mauro, hijo de Leandro, nieto de Fiorella, bisnieto de Elisabetta, tataranieto de Nicolo que era hijo de Gina, nieto de Baldassare, bisnieto de Giacomo, mi hijo.

Y mientras su nueva familia lo adopta y le explica las reglas, estoy aquí en Pila, esperando el amanecer para morir en el pueblo donde nací por dos veces. Ambas, hace cientos de años. Veré el amanecer por última vez sabiendo que mi prole seguirá viva por años. Mauro deja 3 hijos y una hija. Y deja también una manada de perros, herederos de Bimbito. Y el podrá, como yo, vigilarlos desde la distancia. A unos como a otros…

Noto que mi piel se eriza. El amanecer está cerca. Bimbito me acerco a ti.

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Pila: https://es.wikipedia.org/wiki/Pila_(Italia) localidad y comuna italiana de la provincia de Vercelli, región de Piamonte, con 136 habitantes

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